A Marita se la llevaron, de prepo, a las trompadas, sin
despedida ni destino cierto.
La arrancaron del centro de su vida, y le crearon una de
espanto y opresión. No sabemos su destino, cruel, sin duda alguna.
A Micaela le robaron una madre, explicaciones, momentos que
ya no han compartido.
Le impusieron un destino, que por sabiduría y garra
reescribió junto a su abuela. Se hizo un tatuaje del sol que dibujaba su mamá y
fue nuevamente vapuleada por esa caterva
de ignorantes (por ser generosa) que estaban en el banquillo de acusados
acusando a una víctima, por un intento nimio de retener unos abrazos que ya no
están. Una vos que quizá ya no recuerde. Una nana que la acunaba. Una mamá de
fotografía.
A Susana le desaparecieron una hija, no debe haber dolor más grande. Pero como si no bastara, la dejaron sola, la policía, el estado, la justicia. Aguantar ese desgarro, mientras educaba a su nieta. Y mientras buscaba a su hija. Y mientras se burlaban de ella. Y la rueda continuó así, dura, fatal desgarrante, día tras día durante diez años. Ella sola, con su coraje a cuestas, se metió hasta lo más profundo de su dolor, y del ajeno. Y salvó a tantas Maritas como pudo, a pura empatía. Mientras se le moría otra esperanza porque ninguna era su hija. Siguió, nunca se detuvo. Diez años, en la vida de una persona es un montón de instantes, los de ella se multiplican, presos de la intensidad y desesperación más absoluta.
Un pueblo la acompaña, mientras otro pueblo la esconde.
Algunas personas del sistema político-social-gubernamental,
colaboran con su búsqueda. Otros, continúan con la burla, el descaro, en un
juego macabro de escondidas. Donde nunca hay piedra libre para nadie.
Ella sola, continúa, pasan años, llantos diarios, respuestas a su nieta que ni ella tiene. Pero amorosamente las inventa..
Y un día, después de mucho esfuerzo, de un cotidiano derrame de perseverancia., convicción y esperanza, de conseguir que finalmente, todo un pueblo siga y apoye su lucha... Se enfrenta a los acusados, que se burlan. Pero ella se enfrenta.
Muchas Maritas la acompañaron y contaron las más terribles
historias. Ellas sobrevivientes de la brutalidad más animal, se animaron, y con
y por Sunana, hablaron. Delante de los mismos jueces que las violaron, como
reconoció una de ellas. El miedo, el pánico, fue escalera que busca la verdad,
escalera que apoyada en el fango, quiso ver la luz.
Acá no ha pasado nada señoras y señores, los tres jueces
sentados en el tribunal, los que han escuchado las más terribles historias, los
que han leído diez años de pruebas y testigos, sólo vieron una valija, quizá
algún puesto de escritorio, tendrán una mejor casa, un futuro promisorio, y eso
eligieron. Cambiaron verdad por mentira. Cambiaron futuro por cataratas
renovadas de dolor y de injusticia. Eligieron muerte en vez de vida. Porque en
ésto, les va la vida a muchas Maritas.
Hoy ganaron los burdeles, la trata de jóvenes sin paradero y sin familia. Putas varatas inconcientes, que lloran a lágrima viva. En algún lugar y en muchos, ellas están escondidas. Cadenas para ellas, maltrato, pérdida de identidad, y de todos sus amores y destino.
Hoy eligieron el dolor de muchas familias, liberaron asesinos. Y encarcelaron a las infinitas Maritas Verón que hay en la Argentina.
Hoy ganaron los burdeles, la trata de jóvenes sin paradero y sin familia. Putas varatas inconcientes, que lloran a lágrima viva. En algún lugar y en muchos, ellas están escondidas. Cadenas para ellas, maltrato, pérdida de identidad, y de todos sus amores y destino.
Hoy eligieron el dolor de muchas familias, liberaron asesinos. Y encarcelaron a las infinitas Maritas Verón que hay en la Argentina.
Susana, dijo: “No tengo más lágrimas para llorar”, no lo entendieron. Se burlaron.
Ella va a seguir luchando, ojalá aprendamos algo de todo
esto, hay mucho dolor, con la vida de las personas no se jode.
Hoy hay un montón de mujeres que lloran, y no sabemos donde
están.
CAROLINA FRANCO. BS. AS.- 12 DE DICIEMBRE- 2012

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