Quisiera pedirte algunas cosas, se que a veces se te complica un poco la entrega de tantos pedidos. Pero los míos no te van a generar un gasto, quizá sí un dolor de cabeza. Pero espero que me entiendas.
Hoy, en noche buena, me recurren las imágenes de siempre, las de los festejos de niña, ansiando las doce, para tratar de ver aunque sea el trineo, alejándose. La ansiedad de abrir los regalos, y en más de una ocasión, la insatisfacción de no tener lo que justo-justo, había pedido. Recuerdo los juegos con mis primos. Los artificios no, porque me daban miedo. El ruido nunca me ha gustado.
La gran mesa familiar, los vestidos con moños para la ocasión. Mi abuela en su mecedora. Mis tías y padres cocinando riquísimas cosas. Todos felices, y a tu espera.
Han pasado los años, la mesa no es tan grande, la familia cuenta con importantes ausencias, pero el amor y la ilusión de mis hijos a tu espera, me puede permitir disfrutar de esta noche de otra manera.
Pero, hoy quiero tomarme el atrevimiento de pedirte “yo” algunas cosas. Y con que me cumplas algún pequeño deseo me conformo.
Quisiera recordarte que hay niños que no tienen una mesa como la mía, porque ni siquiera tienen casa, y menos aún juguetes.
Quisiera pedirte, si fuese posible, que le anules las firmas a aquellos que no paran de declarar guerras, sometimientos, y, grandes toneladas de dolor, a niños y grandes en diferentes partes del mundo. Entiendo que no es sencillo. Pero con que logres entrar en una de esas cabezas me conformaría.
Ojalá, puedas alegrarle el día a una de las tantas mujeres maltratadas, a los chicos que sufren la violencia de manos de sus padres, y a aquellos abuelos que están solos, inentendidos, y abandonados.
Llevale algo a todos los nenes, mujeres y hombres que están esta noche en la calle, algo, por más chiquito que sea. Siempre les va a venir bien.
Y a ver si sólo por hoy tenés en cuenta a la gente que pa´festejar, termina quemada por la pirotecnia.
A nuestro país le podrías traer una bolsa llena de comprensión, un librito que enseñe a no utilizar la violencia en cualquiera de sus formas. Y justicia, que casi no tenemos.
Para los gobiernos, un paquetito de humanidad, un par de lentes, y un arca gigante pa que dejen lo que se roban, entonces, se lo podríamos mandar a los chicos que mueren de hambre. Lo mismo podrías hacer con el Vaticano. Alimentaríamos a muchos más.
Para mí, no te pido nada, solo la tranquilidad de saber que no estoy equivocada, que vale la pena creer en las utopías, en la no agresión, y en el respeto por la diversidad. Y dejes mi locura intacta por que sin ella no sería yo, y es la que me permite, darle una vuelta de rosca, de manera creativa, a la mediocridad que tanto me afecta. Que me mantengas los cariños que he sabido conquistar, y que la violencia, quede del lado de afuera, en la puerta de mi casa, lo más lejos posible, como hasta ahora.
Y por último que mis hijos sean felices.
De paso, y para no abusar, mandale un gran beso a mis viejos.
Gracias!!!
CAROLINA- BS. AS., 24 DICIEMBRE 2010
No hay comentarios:
Publicar un comentario