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viernes, 29 de octubre de 2010

NO ME PARECE JUSTO

NO ME PARECE JUSTO:


Vino desde el Sur, hace algunos años, siendo un casi desconocido para el pueblo. Venía lleno de buenas intenciones y de una vocación de servicio hacia el País, en una valija; y de un ideario setentista: cargado de sueños y luchas perdidas, en la otra. Y con su esposa y su familia. Y sus muchos amigos.
Llegó “Para hacer nuestra Patria grande, libre y soberana”, seria y con una visión de integración hacia el mundo entero, con una mirada revisionista de lo acontecido en los últimos años con respecto a los Derechos Humanos, con un plan económico solvente, en donde teóricamente se encontraba como prioridad la movilidad social ascendente, la recomposición del empresariado nacional con miras a detener la inflación, aumentar el pleno empleo, desterrando de una buena vez por todas, los planes sociales que fomentan el clientelismo político, combatir la desnutrición... Y ya no recuerdo, cuantas promesas más.
En síntesis, un modelo de país en el cual: la educación, la salud y el acceso a una vida digna estén al alcance de todos.

La pregunta es ¿qué pasó?

Resultó ser que las valijas no venían del Sur con el matrimonio presidencial, sino de Venezuela, metiéndonos en un escándalo frente al mundo. Que, a día de hoy, no fue resulto sino ocultado. Seguramente en otra valija, o en algún botiquín del baño de la Rosada. 
El buen manejo de las relaciones internacionales, nos llevó a tener nuestras fronteras cortadas, por asambleístas en contra de la contaminación de la pastera Botnia; a tener que escuchar infinidad de malos entendidos con nuestros hermanos uruguayos. Y a no dar la cara para solucionar nada, sino a cortar, y no impedir los cortes, y así meses; donde otra parte de dos pueblos se vieron afectados. 
Problemas de enojos españoles, una escandalosa “amistad” con el hermano bolivariano,  otra de carácter más ¿reivindicatorio? (o como más les guste llamarlo), con Fidel.

Entonces comenzaron los ruidos… emergían de los diarios, de las charlas de oficina, de las páginas de algún libro, en algún café solitario; o en aquellos lugares, voces o instantáneas cotidianas, donde algún atisbo de inteligencia uno siempre suele encontrar, para llevar, más amenamente, la dura realidad cotidiana.  Y no sentirse tan loca, tan anarquista, o tan sola.

Le llegó el turno al Campo, pues había que ampliar los ingresos de la Caja del matrimonio, y alguien tenía que ser sacrificado. Pero no fueron por una parte, fueron por todo, ellos son impetuosos, irrefrenables, luchadores que siempre, van por todo. Creo que ahí comenzaron los tiempos del odio. Momentos y discursos en donde frente a la tele o en algún diario, comenzaba a perfilarse, la ceguera y la sordera absoluta: mirada absolutista, fundamentalista, en donde, se confundía todo. Había que demostrar fortaleza, y ésta no se encontraba en las propuestas de un gobierno, basadas en un plan integral de medidas agropecuarias.  Y esto de la redistribución de la riqueza comenzó a no ser creíble… Y el otro, ya no importa; porque el poder ya se tiene, entonces no sirve, por lo menos hasta dentro de unos años; y se confunden los tantos, se nubla el horizonte, surge la ira, el despotismo, y los gorilas resultaron ser los hombres del campo. Oligarcas, este término, que curioso, lo he escuchado de pequeña. Pero puede alguien que ha cosechado fortunas en el Sur, de un patrimonio incalculable, decir ¿quien es oligarca? Hay algo confuso, allí.
Entonces vino D’Elía y su gente, a poblar una Plaza que es de todos, y de nadie… Vino, con la barbarie en la trompada y la palabra. Hubo que escuchar infinidad de amenazas; hasta en contra de las caricaturas de diarios, puesto que todo se tornó peligroso; oligárquicamente peligroso, y sospechados de desestabilizadores, pobre Hermenegildo.

Y, en cada rincón se discutía de soja, que empezó a redefinirse como sinónimo de la palabra campo, pero no lo era. La tele y los diarios, el programa de radio a la mañana, mostraban un país resquebrajado, dolorido, con bronca, y la impotencia de las voces inteligentes que pretendían ser calladas. Mordaza y grito popular, incoherencia de pensamiento y de palabra, escasa lucidez, ignorancia y futuro, poder y obsecuencia, y si uno miraba un poquito más allá (o dejaba actuar a su empatía) comenzaba a comprender que el se gane o se pierda, ya había dejado heridos.

   Después nos tocó a todos los que pensamos distinto. Porque lo distinto desestabiliza.

  Pasó el tiempo, el ambiente seguía enrarecido, o yo seguía siendo rara, no lo sé, empiezo a confundirme, pero… Frente a la caída del Gran Imperio de Bush, a nosotros que “la teníamos más clara que el resto del mundo”, según me contaba nuestra presidente; no nos iba a ir tan mal, nosotros éramos vivos. Y de pronto el mundo se globalizó a los pocos días y el caos internacional estaba en marcha, y entonces, los vivos, intentaron tranquilizarnos, o mentirnos, como a cada uno más le guste.
Asó las cosas, como somos más vivos que todo el mundo, aparecieron los planes. Que después de todo lo vivido, cada vez que escucho la palabra plan, he aprendido que nunca es tal. Parece ser que en nuestra dirigencia la palabra plan se le asigna a una idea. Siendo optimistas, a un conjunto de ellas, tal vez dos o cuatro, tal vez estudiaron algo, pero nunca llamando a cada una de las partes interesadas y expertas en el tema, sea cual fuere. (Convengamos que esto de andar re-aprendiendo la nueva terminología kirchnerista, resulta ser buen ejercicio para el aprendizaje de lectura de señales, la redefinición de los términos. Para intentar entender lo que se está queriendo decir, agiliza las neuronas. Quizá haya encontrado, en este punto, algo que debiera agradecerles.)

Rápidamente, pero más lento que otros países, como España o Francia, no creo que más inexpertos o improvisados que nosotros; sacaron la libreta y comenzaron a leer. Día a día, un plan nuevo, y me lo explicaron con una terminología alucinante, casi rayana en la subestimación de la inteligencia, pero bueno, ése es el estilo, el estilo K, digo.

De pronto, los precios de Moreno no aparecen en ningún súper, todo se fue a cualquier parte, mi casa pareciera haberse mudado hacia otro país. Basta ver las caras de la gente, en la cola de los chinos de la otra cuadra, y por otro la señora de la tele de Canal 7 que me amenaza, con que si no compro, me voy a quedar sin trabajo. Aquí, es dónde empiezo a pensar, que hay algo que no anda bien…

Acá hay más ruidos, y no son, como dicen algunos amigos y familiares, que tengo que ver otro canal, que el programa de radio con el que despierto desde hace años a la mañana, de pronto miente; o que tal diario, y entonces tal señor de letra impresa, y los intereses… No, no y no. Es el vecino, es la escuela, la calle, el compañero de laburo, los chicos durmiendo en Callao, a las tres de la tarde, en el piso. El celular que desaparece en el colectivo. También son Derechos Humanos, digo yo, que me han dejado hasta sin documento, viajando en un colectivo. ¿Será que no soy de este país? ¿Que me han llevado a otro, y no me he dado cuenta?
He desistido de comprarme una heladera más moderna, ya no tendré un 0 km, no voy a cambiar finalmente los equipos de aire acondicionado… pero además, tengo que volver a escuchar irrazonabilidades con respecto a la situación del campo, que creo que este año, ya tuvimos bastante de esa locura, ese manejo del poder dictatorial, que sólo demuestra la ceguera del poder de turno frente a la más cruda realidad, la falta de agua, por ejemplo, la situación de las provincias, la inseguridad, las muertes de chicos con hambre. No, eso sucede en mí país. 

Aún no ha llegado a mi domicilio la famosa bombita de bajo consumo. Yo ante el retraso compré algunas, en un principio, esperando alguna modificación en mi boleta de luz, pero ahora no sólo no tengo la bombita gubernamental, sino que permiten que me arruinen las vacaciones esperando aterrorizada la próxima boleta de Edesur y su 360% más de costo, por un servicio absolutamente deteriorado, del que dejo de disponer en el momento menos pensado, y que en ocasiones me ha arruinado con sus bajas de tensión o cortes de suministro, la computadora y otros artefactos…

       Pero no me toquen a las mentes privilegiadas, que con su mirada inteligente e independiente hacen que crea que todavía es posible, en este país, ser honesto, tener valores y pensamientos propios. Simplemente, decir lo que piensan, ellos que pueden decir lo que me pasa a mí y supongo yo, que a otros tantos argentinos. No estoy dispuesta a que me roben esa posibilidad de levantarme a la mañana, y tener del otro lado del parlante, una vos que me cuente lo que sucede en mi país, y en el mundo con excelencia, en la búsqueda de las fuentes de información, creando un lugarcito matutino de un espacio pluralista, presto a la discusión de las ideas con una educación absoluta, lleno de buen gusto, con palabras certeras y siempre por demás gentiles; con una mirada inteligente que sobrevuela la mediocridad imperante y no sólo la observa sino la critica con adultez.
Callar esa voz es callar la de miles de personas, es no darle la posibilidad de repensar nuestra más cruda realidad y a la vez conocer otras voces, degustar otras inteligencias, despertar el respeto por el otro, distinto o no, pero el otro. Tan valioso como el uno.

Y no, también me sacaron eso, levantaron el programa que me acompañaba, Nelson no está más en la radio, por entrevistar a una empresa con ciertas dificultades de aclarar su situación, y que además compró su radio, para acallar voces. Por distintas. Sigue sin entenderse que lo distinto, puede aportar. Que vivimos en una democracia, donde viven muchos distintos. 


45 millones en publicidad oficial que Massa reasignó, porque el medio ambiente se encuentra en un estado inmejorable, y para la compra de transportes que bueno, el Jefe de Gabinete podrá trasladarse igualmente hacia destinos inquebrantables y la modernización de la gestión pública de gobiernos municipales no es necesaria, porque, después de todo no iba a ser destinada para la gente del lugar, sino para las patotas oficialistas. Que los muchachos esperen, ahora hay que apagar el incendio.

También puedo ver que vivo en otro país, si pongo con el control remoto el Canal Gubernamental, que debería ser el Canal del Estado, que no es lo mismo. Y veo, el mismo país que me cuentan los K, pero no veo a Cobos en el Festival de Doma y Folklore de Jesús María. No veo a ningún político de la oposición sentado en sus programas. Veo el país K, pero siento que me falta la posibilidad de ver mi país. Veo un eterno escrache a periodistas a canales de televisión, a monopolios. Y un discurso, que generalmente carece de fundamentación sustentada en documentos, rodeados de una serie de opinólogos, de mínima, poco realistas,  con reminiscencias inquisidoras. 

Luego llegó otra pelea del gobierno, porque parece ser que el gobierno, no propone; impone, lucha y pelea. Conceptos que se me vienen cotidianos en los discursos que escucho diariamente, y comienzan a generarme temor. EL GOBIERNO VS. CLARÍN. Y yo agregaría los monopolios, los que opinan distinto, los que están en la vereda de enfrente, los periodistas. Pero en esa guerra me metieron a mí, que yo quiero escuchar todas las voces, el pluralismo, enriquece. No devasta. Ellos contra el mundo, no es una ecuación lógica. Y si bien comparto la idea de que Clarín no es un santo de mi devoción, no creo que me tengan que prohibir escucharlo, mirarlo. Porque el gobierno se haya peleado, nuevamente, con Magneto, porque hasta hace poco eran amigos. Y ahora ya no. Y hay que combatir al enemigo. Esto no me suena muy democrático. Lo que sí sería democrático es que me den todas las posibilidades para que yo con mi control remoto en mi casa o con mi monedero en el kiosco, pueda comprar o mirar lo que yo quiera. Y si no coincido, pueda darme la oportunidad de escuchar lo que no comparto y de elegir que veo o leo y que no. Pero déjenme elegir a mi solita, no elijan por mí. Y entonces vuelta el discurso del odio, del autoritarismo. Las pancartas en los actos en contra de Clarín, y de los periodistas. Y una libertad de expresión, que; entre una ley de medios tirada de los pelos, llevada a la justicia; los escraches a periodistas en los actos; y la distribución antojadiza y desprolija de la pauta oficial, presionan sobre una libertad de expresión, que ya no es ni de prensa ni de empresa, ya no está. Y no lo digo yo solita. Lo dicen los informes de la SIP, lo dicen distintas organizaciones no gubernamentales. Y lo digo humildemente yo, que miro tele y leo diarios. 

Después, más tarde que temprano, me hicieron entender que las AFIP eran una estafa para los pobres y castigados eternos, los jubilados. Y, para los futuros también. Y defendiendo mis derechos a futuro, y el de muchos, en este presente injustamente acostumbrado; los dineros de los jubilados, los maneja ahora, el Estado. Yo, ilusa, creí, en la redistribución de la riqueza, la recordé, dije, ahora sí, un gobierno popular, progresista.  Les va a dar a los jubilados, lo que hace tantos años se merecen. Pero no me di cuenta que yo vivo en otro país. Y el dinero nunca fue hacia ellos. Si la plata del ANSES, que no era poca, sirvió para tanto… Pero justo, justo, para los que durante años trabajaron por su patria, y se les descontó para que tengan un futuro digno, para ellos no. Total, que más da, hay cosas más importantes, si se han bancado tantas. Si pueden hacer colas infernales, para cobrar sus pesos todos los meses, si el servicio de salud, que tanto necesitan, es altamente insuficiente, injusto y en ocasiones perverso, para que darles más. Los arreglamos con dos aumentos al año y ya. Chau pinela. Y así fue.
Llegó luego la alegría para el pueblo, porque nuestro país es altamente futbolero. Entonces que mejor, que el pueblo esté contento, y mire todo el fútbol en “Fútbol para Todos”. La gente chocha. Mi cuñado, mis hijos, mis amigos. Todos miramos todos los partidos, pero... ¿Alguien se pregunta a qué precio? Todo ese dinero, podría ir a hospitales, educación, a las provincias de los chicos que se mueren de hambre, van a la escuela en patas, y no tienen agua. Podría ir a tantos!! Pero, mejor que el pueblo se divierta, antes de que esté vivo, o educado y saludable.  Yo no veo fútbol, no me gusta, pues va atado de la mano, de las barras bravas, la violencia, y me pone muy nerviosa todo eso. Pero me he detenido a observar, y me gustó, porque, con el “Fútbol para todos”, ahora puedo enterarme de lo bien que está mi país, el que yo no encuentro nunca. Mirando el partido veo todo lo que realiza el gobierno, lo bien que estamos, y me gustó, porque no miro el partido, pero me entero de todo lo que hacen. Pero, nooooo!!! Qué estoy diciendo, ya están logrando lavarme el cerebro!! ¿Quién paga toda esa información sobre las obras de mi país nuevo? Sí, sí claro, la pagamos todos. Ah nononono, entonces no miro más. Prefiero que ese dinero, que es muchísimo se redistribuya de otra manera. Y vuelvo a mi país, el de los sueños, las utopías, el de la minoría. El que quiero tener. En el que quiero vivir alguna vez. El que no me resisto a perder.


Esto lo he escrito hace más de un año, y las cosas no han cambiado.  Podría ser más extensa en mi relato y comentar lo que siento con la compra de una aerolínea nacional que no vuela. Con la seguridad de mi barrio, de mis calles, de mi gente. Con los muertos diarios, en manos de colectiveros dislocados, y sistemas que no controlan, pero que financian. Podría seguir con los medicamentos truchos, por favor, jugar con la salud de la gente!! Creo que no resistiría ahondar en ese tema. Con la cantidad de mujeres que mueren a causa del maltrato en sus hogares, con la violencia en las escuelas. Podría preguntarme qué pasó con los precios que tiene el chino de mi barrio, y los que me dice Moreno, que sigo buscándolos por todo Bs. As., y aún no los encuentro. O será en otro país. Y la verdad que vivir, crear planes de gobierno, y gobernarlo, sin saber cual es el índice de inflación, de mínima debe ser un poco complicado.
Podría hablar de la patota sindical, en los clubes, en los sindicatos, y de su falta de pluralidad ideológica y de sus representantes, que no se ven como trabajadores, comunes, del pueblo. ¿De qué trabaja Moyano? ¿Su hijo? Y otros tantos. Se me viene a la cabeza, entonces, la muerte de Mariano, 23 años, cinco presos, y mucho desconcierto. Y de la mujer con el balazo en la cabeza. Mmmmmm, suena raro. Y no hablar de lo que sucede en el Congreso y en la Justicia.  

Pero, hace unos días, he amanecido con una noticia, que conmovió al mundo, y debo decir a mí también. Y me ha confundido tanto, después de ver la tele durante tres días, que me senté a releer esto que he escrito, y hoy he decidido retomarlo. La tele me mostraba en placa roja sorpresiva, a mí, y al mundo entero que, Néstor Kirchner ha fallecido. No he podido salir de mi consternación hasta hoy, y ya pasaron tres días de duelo nacional. 

Mi primer sentimiento, fue el dolor, porque toda muerte genera eso. Luego pensé, en su familia. En su mujer, tantos años a su lado, tan dependiente que parece o no, pero a su lado. Luego en lo que significaba para su  hija, viajar horas y horas desde otro país, sola, sabiendo que su padre ha muerto.  Luego pensé en Cristina no sólo como mujer, ahora sostén de sus hijos, sino de un país, que en pocos días tendrá que continuar gobernando con un gran dolor a cuestas. Gran respeto, ante el dolor. Más aún ante el dolor de una madre, y el dolor de una pérdida personal. El del amor de una vida juntos.
Luego lo pensé como ciudadana, que obviamente no está conforme con su política de gobierno. Con su manera, de decir, de comunicar, con su ideario político, y con su autoritarismo y su dureza extrema. Y en ocasiones, con su omnipotencia, y sus discursos, que hace que sienta, que mi presidente, está subestimando mi inteligencia. Además, de comunicarme las novedades o sus opiniones por Twitter, que no manejo, y que creo que la mayoría de este pueblo no tiene la posibilidad de hacerlo.
Pero, lo primero que decidí hacer como ciudadana fue, respetar el dolor del otro, y no hablar, tampoco escribir. Sólo mirar y analizar. Escuchar. Lo hice, durante los tres días de duelo Nacional. Y hoy, puedo decir lo que pienso y siento, con el mismo respeto, pero sin sentirme respetada en lo más mínimo, y absolutamente dolida y consternada.
Hoy más que nunca siento que vivo en otro país, me siento sola. Incomprendida, avasallada, y sobre todas las cosas, cansada del odio ajeno del fundamentalismo a ultranza, y de la falta de respeto. Y me da miedo pensar hacia donde vamos.
Hoy más que nunca, me preocupa, mi futuro y el de todos. Porque lo que me sucede es que no puedo comprender, como hemos perdido la memoria, como la muerte de alguien, repito, que he respetado y respeto en su dolor, nos hace saltar los escalones y lo convierte automáticamente en mesías. Sé que sucede con la muerte, uno engrandece la figura de la persona de nos abandona. Pero, no podemos de un día a otro, convertir a un ex presidente, en un héroe, no sólo nacional, sino latinoamericano. Al mayor luchador de los derechos humanos en este país. No, no se puede, puedo respetarlo a él y a su familia, y a mi presidente, porque aunque pienso diferente, creo que aún puede ser mi presidente. Tengo ese derecho. Pero hechos de tamaña magnitud, deben ser juzgados por la historia. No es de un día para el otro que se transforma a alguien en otra cosa, no, ni siquiera sus adeptos más acérrimos, pueden juzgar en el ahora, lo que estamos atravesando en el hoy.
Y entonces, sentí el aquelarre, los suyos y los otros, los gestos, los comentarios. Es cierto,  el dolor del pueblo lo he visto, y lo respeto. Los jóvenes en su reingreso, pareciera verse, a la política, lo celebro. La fortaleza de esa mujer frente a su pueblo y sus hijos, podría admirarla. La capacidad de lucha de él, también, pero no lo métodos.
Y no quiero, no puedo, dejar de decir esto, pero empiezo a sentir que no es justo, para mí y para muchos otros. No son ellos y su dolor contra el resto. No es así. Todos apoyamos y esperamos que Cristina termine su mandato de la mejor manera posible, porque eso es para todos. ¿Pero, porqué no me incluyen a mí? Yo los respeto, pero porqué no me respetan a mí. En todos estos días he sentido el mismo discurso, la fortaleza, no puede ni debe confundirse con el odio y la negación de los otros, los Carolinas y muchos más que pensamos diferente. Me he paseado por redes sociales, diarios, canales de televisión, y me he sentido absolutamente excluida, otra vez, en mi propio país. Por pensar distinto. Y he visto con profunda tristeza, discursos fundamentalistas, donde el otro sólo por diferente, es digno del estigma y la locura de tener que discutir porque somos más y más fuertes. Y he visto, el opuesto, la vanalidad y la falta de respeto también de comparar a un ex presidente  con el pulpo Paul. O los bocinazos y los chistes y festejos por la muerte del mismo. Ni unos ni otros, no podría ser mi país de esa manera. He escuchado proposiciones para candidaturas en pleno duelo. Vamos, por favor, dejemos que el tiempo, que siempre es sabio, deje mostrarnos a todos el camino a seguir ahora. Unificando, uniendo, pacificando, esperando que la historia, y no nosotros, que somos actualidad pura, juzgue lo que ha estado bien y lo que no.

Yo soy una sola, una persona, trabajadora, madre de familia, no importa mi edad, mis gustos, mis intereses, mis creencias; pero sí importan mis derechos. Y lucho por ellos. Y por los de mis hijos. En un país que parece que muchas cosas dan lo mismo. Que nos dificultan la posibilidad del disenso, de opinar distinto, de creer en los valores, de la honestidad, los derechos humanos, de todos, y no de algunos.
Yo tengo derecho a opinar, aún sobre alguien que ha muerto, con absoluto respeto, cosa que no encuentro en ningún lado. Pues hablo con familiares, y se han tornado fundamentalistas, hablo con amigos, y me hacen ruido, miro los medios, y no siento respeto alguno, y menos fundamentos inteligentes, o por lo menos ecuánimes. Seamos justos. Ha hecho cosas que han trazado quizá un camino, y ojalá así sea. Porque es para el bien de todos.
Pero también hay discursos  de odio que me asustan, señora presidente, el pueblo es uno solo, y yo, como otros tantos, formamos, también, parte de él. Yo quiero poder sentir que formo parte, aún desde la divergencia. Sentir que puedo decir lo que pienso sin que me salten a la yugular la persona que me escucha, el que me lee, sólo por distinta,  porque el otro y su mirada pueden y deben enriquecer el pensamiento opuesto.  Pero estamos cada vez más violentos, más enfrentados, más divididos.

No es Ud. vs. los otros, Ud. debe ser Ud. con todos.
Y yo también cuento.   

CAROLINA FRANCO.- BS. AS.- 30 OCTUBRE 2010.-

8 comentarios:

  1. Caro ordenaste mis pensamientos, expresate claramente lo que muchos sentimos, se que en esta oportunidad no estás bailando sóla, yo te acompaño. Gracias por hacerme pensar.

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    1. Un poco tarde, Dany, gracias por tu compañía!!
      La idea de este rincón, ahora remodelado, es quizá pensar, nada más y nada menos.
      Gracias por tu comentario.

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  2. QUERIDA CAROLINGIA, ¡ TE ADMIRO!..TENÉS MUCHA CLARIDAD Y JUSTEZA PARA EXPLICAR TUS SENTIMIENTOS , LOS QUE FUERON AGREGADOS A TUS RAZONAMIENTOS.. ( ¡ BUENA MEZCLA! )...MUCHOS PERIODISTAS QUISIERAN PODER ESCRIBIR COMO VOS, Y TENER TAN CLARAS TUS CONCLUSIONES Y CRÍTICAS CONSTRUCTIVAS...ADEMÁS DEL RESPETO QUE VOLCÁS EN ELLAS....SE NOTA!...SOS VOS....CAROLINA HABLANDO, ESCRIBIENDO CON TODO SU SER MARAVILLOSO!...¡ GRACIAS AMIGA!!!

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    1. Gracias María, creo que es mucho, pero lo que sí intento hacer, es escribir, como hablo. Porque parto de lo que pienso, y siento, cuando escribo. Luego, juego con las palabras, e intento generar preguntas. que de eso se trata.
      Gracias por tu comentario, y por tu visita.

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    2. Soy Dino. Señora, la felicito, es una oveja negra, pero en el sentido bueno donde la majada se deja manejar. Pero consuélese, cuasi todos los Países del mundo son así o peor, no se salva nadie. Entonces no queda otra que hacer buena cara a mala suerte e ir para adelante haciéndose meno enemigo que uno pueda. Yo ya no tengo gana de ver diarios ni televisión, ya me ha pasado la edad de querer lo que no existe da ninguna parte ni de discutir o conversar. Ya me he hecho más enemigo de lo que pueda soportar. Chao querida Señora.

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  3. Dino. Me olvidaba, la conocí en facebook, pero usted no me conoce.

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  4. Realmente no lo conozco, gracias por haber leído mi nota, que ha despertado más de alguna enemistad, aún con la gente que conozco. Gracias por leerme, que es el fin último de quien decide volcar en un espacio en blanco aquello que piensa y siente. Con respecto a las posibilidades de cambio, siempre creo que habrá alguna oportunidad. Creo que es cuestión de educación, y de honestidad, si hablamos de la política. Yo espero siempre un país mejor. Nuevamente, gracias por leerme.

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  5. Anónimo. Recuerdo unos años atrás cuando todavía había algunos que se juntaban con migo a charlar, y me tenían paciencias, uno de ello el más callado me preguntó, pero vos al fin que quieres, respondo, solo algo de equidad, al que me dijo, si sabe que no existe. Entonces me di cuenta que en toda la historia de la humanidad y de los seres vivientes nunca había existido. Lo que tenía yo era una esperanza, pero ya sabemos quién nos inculco la esperanza del más allá por sus propios intereses. En toda la historia del hombre ha habido solo injusticias y muertes en guerras para robar el ajeno. El hombre por su naturaleza no es altruista pero tiene el instinto de supervivencia que lo llevó a la avaricia de hoy y de siempre. Usted dice educación, pero quien es responsable de eso en serio, o sea quien maneja los hilos ¿de verdad piensa quiera la educación para la mayoría? Los hechos los desmienten. Señora escuche un consejo que ya me habían dado a mí, sobreviva (ubiquece fueron las palabras), porque cuando a usted le llegará la hora como a los demás se dará cuenta que lo único que vale la pena es la propia familia, y no siempre. Con cariño las saludo, usted es una buena persona, no hay muchas.

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